viernes, 25 de noviembre de 2011

¿Amor o Enamoramiento? Erich Fromm


Erich Fromm en su libro "El Arte de Amar" habla de una diferencia entre Enamoramiento y Amor.
Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos y dejamos caer frente a él o ella las barreras que nos separan de los demás.
Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos más íntimos, tenemos la sensación de que, por fin, hicimos una conexión con alguien.
Este sentimiento nos produce gran placer, hasta la química de nuestro cuerpo cambia, dentro de él se producen unas sustancias llamadas endorfinas. Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y atontados.
Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona más maravillosa del mundo. Esa es la diferencia entre enamoramiento y el amor.
Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados. ¿Que? Así es.
El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación. No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario es maravilloso. Sin embargo es sólo el principio.
Muchas personas son adictas a estar enamoradas. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido alguien nuevo desaparece; cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban.
El verdadero amor no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallas y quieres ayudarle a superarlas. Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende.
El amor verdadero esta basado en la realidad, no en un sueño de que encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada.
Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo, pero no es perfecta ni tú tampoco. Encontraste a tu alma gemela, pero también los gemelos discuten y también tienen diferencias.
Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla. El amor es una decisión consciente. Muchas veces oímos de personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo. Qué se supone que es una cuestión de suerte? Qué se supone que amamos por arte de magia? Qué se supone que alguien mas tiene poder sobre nosotros?
De ninguna manera. Puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes desear tener una relación con alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero... no la amas.
El amor nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos. Tú no puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa en ti. El amor verdadero es recíproco. Recibes tanto como das.
Si en este momento, tú mismo tienes un "amor imposible" debes estar molesto conmigo tal vez estás pensando: Cómo es posible que me digas esto? Qué no ves que es amor lo que siento?
No te culpo, yo también tuve alguna vez amores imposibles y también sentí la frustración de que esa persona no me hiciera caso o me abandonara. Pero te repito. No puedes amar a alguien que no te ama.
Haz este experimento: Llena el espacio en blanco con el nombre de tu "amor imposible"
*Amo intensamente a________________ aunque no muestre el más mínimo interés en mi.
*Nunca voy a estar con_______________ pero lo amaré por siempre.
*Voy a amar a ____________ sin importar que me trate mal o no me haga caso.
*Si no tengo el amor de ____________ no amare a nadie más.
Como te sientes? Alguna de estas frases te suena familiar?.

Las frases anteriores no hablan de amor verdadero, hablan de lo siguiente:
*Baja autoestima: tú no mereces ser ignorado por nadie, mucho menos ser tratado mal.
*Temor de hacerte responsable de tus sentimientos: si te aferras a alguien que sabes no podrás conseguir, te evitas el trabajo de buscar a alguien que te haga caso.
*No hacerte responsable de ti mismo: Si le das a alguien más poder sobre ti, evitas tomar tus propias decisiones.
*Miedo: que tal si en lugar de estar sufriendo por esta persona en particular, te olvidas de ella y te pones a buscar alguien con el que si puedas tener una relación? Lo has intentado verdad?, pero no puedes.

Ahora llena las siguientes frases con el mismo nombre:
*Pienso que__________ es maravilloso(a) pero como se que hay pocas probabilidades de que exista algo entre nosotros, buscaré alguien que esté disponible para mí.
*Veo que____________ no puede ver lo mucho que valgo, buscaré alguien que pueda.
*Yo soy un ser humano digno de amor y respeto, si__________ no me lo da, alguien mas lo hará.
*Me amo, así que nunca mas permitiré que__________ me menosprecie.
Las frases anteriores si hablan de amor verdadero. Amor por ti mismo, que como ya dijimos es la base del amor.
En resumen:
*El enamorarse no es lo mismo que amar.
*Tú decides a quien amar.
*No puedes amar a quien no te ama.
*El amor esta basado en la realidad.
*El amor no es ciego.
*Si, el amor esta basado en la realidad, pero también tus sueños los puedes alcanzar.
*Por eso analiza y busca la forma de encontrar el amor en la persona de tus sueños.
"Empezamos a amar no cuando encontramos una persona perfecta, sino cuando aprendemos a ver perfectamente una persona imperfecta."
Fuente: "El arte de amar" Erich Fromm

Conciencia


Una de las cosas más importantes que hay que entender del hombre es que el hombre está dormido. Aún cuando cree que está despierto, no lo está. Su estado de vigilia es muy frágil; su estado de vigilia es tan insignificante que carece por completo de importancia. Su vigilia es sólo una bonita palabra, pero totalmente vacía.
Uno duerme de noche, duerme de día... desde el nacimiento hasta la muerte, uno va cambiando sus pautas de sueño; pero nunca llega a despertar de verdad. Sólo porque hayas abierto los ojos, no te engañes a ti mismo pensando que estás despierto. A menos que se te abran los ojos interiores, a menos que tu interior se llene de luz, a menos que puedas verte a ti mismo, ver quién eres... no creas que estás despierto. Esa es la mayor ilusión en la que vive el hombre. Y si uno se convence de que está verdaderamente despierto, entonces ya no tiene sentido hacer ningún esfuerzo por despertar.
Lo primero que debes grabarte bien en el corazón es que estás dormido, completamente dormido. Estás soñando, un día tras otro. A veces sueñas con los ojos abiertos y otras veces con los ojos cerrados, pero estás soñando... tú mismo eres un sueño. Todavía no eres una realidad.
Por supuesto, cualquier cosa que hagas en un sueño carece de sentido. Cualquier cosa que pienses es insustancial; cualquier cosa que proyectes seguirá formando parte de tus sueños y nunca te permitirá ver la realidad. Por eso todos los budas han insistido en una única cosa: ¡Despierta! Continuamente, a lo largo de los siglos, todas sus enseñanzas se pueden resumir en una sola frase: debes despertar. Y para ello han ideado métodos, estrategias, han creado contextos y espacios y campos de energía en los que un choque te puede hacer despertar.
Sí, a menos que sufras un choque que te sacuda de arriba a abajo, no despertarás. El sueño ha durado tanto que ha llegado al centro mismo de tu ser; estás empapado en él. Cada célula de tu cuerpo y cada fibra de tu mente se han llenado de sueño. No es un fenómeno de poca monta. Por eso se necesita un gran esfuerzo para mantenerse alerta, atento, vigilante. Para convertirse en un testigo.
Si hay una cuestión en la que están de acuerdo todos los budas del mundo, es esta: Que el hombre, tal como es, está dormido y debería despertar. El despertar es el objetivo y el despertar es la esencia de todas sus enseñanzas. Zaratustra, Lao Tzu, Jesús, Buda, Bahauddin, Kabir, Nanak... todos los despiertos han enseñado una única lección. En diferentes idiomas, con diferentes metáforas, pero su canción es la misma. Así como el mar tiene un sabor salado, ya se pruebe por el norte o por el sur, por el este o por el oeste, el sabor de la condición búdica es el estado de vigilia.
Pero si sigues creyendo que ya estás despierto, no harás ningún esfuerzo. Te parecerá que no tiene sentido hacer esfuerzo alguno. ¿Para qué molestarse?
Y habéis creado religiones, dioses, oraciones, ritos, sacados de los sueños. Vuestros dioses son parte de vuestros sueños, como todo lo demás. Vuestra política es parte de vuestros sueños, vuestras religiones son parte de vuestros sueños, vuestra poesía, vuestra pintura, vuestro arte... todo lo que hacéis. Como estáis dormidos, hacéis cosas según vuestro estado mental.
Vuestros dioses no pueden ser diferentes de vosotros. ¿Quién los va a crear? ¿Quién les dará cuerpo, forma y color? Vosotros los creáis, vosotros los esculpís; tienen ojos como los vuestros, narices como las vuestras... ¡y mentes como las vuestras! El Dios del Antiguo Testamento dice: «Soy un Dios muy celoso.» Vamos a ver: ¿quién ha creado este Dios tan celoso? Dios no puede ser celoso, y si Dios es celoso, entonces ¿qué tiene de malo ser celoso? Si hasta Dios es celoso, ¿por qué tú habrías de pensar que estás haciendo algo malo cuando sientes celos? ¡Los celos son algo divino!
El Dios del Antiguo Testamento dice: «Soy un Dios muy colérico. Si no cumplís mis mandamientos, os destruiré. Os arrojaré al fuego del infierno para toda la eternidad. Y como soy celoso, sigue diciendo Dios, no debéis adorar a nadie más. No puedo tolerarlo. ¿Quién creó semejante Dios? Esta imagen tuvo que crearse a partir de nuestros propios celos, de nuestra propia cólera. Es una proyección, una sombra nuestra. Un eco del hombre y de nadie más. Y lo mismo se puede decir de todos los dioses de todas las religiones.
Por eso Buda nunca hablaba de Dios. «¿Qué sentido tiene hablarle de Dios a gente que está dormida? Escucharán en sueños. Soñarán con lo que se les diga y crearán sus propios dioses que serán completamente falsos, completamente absurdos. Es mejor prescindir de tales dioses.»
Por eso a Buda no le interesa hablar de dioses. Lo único que le interesa es despertaros.
Se dice que un maestro budista iluminado estaba sentado una tarde a la orilla de un río, disfrutando del sonido del agua, del sonido del viento que pasaba a través de las hojas. Se le acercó un hombre y le preguntó:
-¿Puedes decirme en una sola palabra la esencia de tu religión
El maestro permaneció callado, en silencio absoluto, como si no hubiera oído la pregunta. El hombre insistió:
-¿Estás sordo o qué?
El maestro dijo:
-He oído tu pregunta y la he respondido. El silencio es la respuesta. He permanecido en silencio. Esa pausa, ese intervalo, era mi respuesta:
El hombre dijo:
-No puedo entender una respuesta tan misteriosa. ¿No puedes ser un poco más claro?
Entonces el maestro escribió en la arena con el dedo la palabra
«Meditación» en letras pequeñas.
-Eso puedo leerlo -dijo el hombre-. Esto es algo mejor que lo del principio. Al menos tengo una palabra sobre la que reflexionar. Pero ¿no puedes decirlo un poco más claro?
El maestro volvió a escribir «MEDITACIÓN», pero esta vez en letras más grandes. El hombre se sentía un poco incómodo, desconcertado, ofendido, irritado.
-¿Otra vez escribes «meditación»? ¿No puedes decírmelo más
claro?
Y el maestro escribió en letras mayúsculas muy grandes «MEDITACIÓN».
-Me parece que estás loco -dijo el hombre.
-Ya he descendido mucho -dijo el maestro-. La primera respuesta era la respuesta correcta, la segunda no era tan correcta, la tercera estaba aún más equivocada, la cuarta era ya muy incorrecta... porque cuando escribes «MEDITACIÓN» en letras mayúsculas, creas con ello un dios.
Por eso la palabra Dios se escribe con D mayúscula. Cada vez que quieres que algo sea supremo, definitivo, lo escribes con mayúscula.
-Ya he cometido un pecado -dijo el maestro. Borró todas las palabras que había escrito y dijo-: Por favor, escucha mi primera respuesta. Sólo con ella te he dicho la verdad.
El silencio es el espacio en el que uno despierta, y la mente ruidosa es el espacio en el que uno permanece dormido. Si tu mente continúa parloteando, estás dormido. Si te sientas en silencio, si la mente desaparece y puedes oír el canto de los pájaros y no hay mente en tu interior, un silencio... este silbido del pájaro, este gorjeo, y ninguna mente funcionando dentro de tu cabeza, silencio total... entonces la conciencia aflora en ti. No viene de fuera, surge dentro de ti, crece en ti. Por lo demás, recuerda: estás dormido.
Fuente: Prólogo del libro "Conciencia. La clave para vivir en equilibrio". Osho

El portal 11:11 y la preparación para el 2012


La autora del siguiente texto es María José Bayard. Gracias por permitir su difusión
En estos días estuve pensando acerca del portal 11.11.11… Me siento honrada de participar y vivenciar ese gran encuentro cósmico en ésta encarnación… percibo que ninguno de nosotros quería perderse ese día…
Quizá sea la primera vez en la humanidad en la que miles de almas se unen con “conciencia activa” para meditar, reflexionar y pensar acerca del gran paso que estamos realizando como humanidad: “el paso de una vieja a una nueva energía”…
En estos días percibo el descenso del espíritu con más claridad, hasta por momentos puedo ver la presencia de luces desplazándose por el espacio interdimensional.
Se está acelerando el paso de la vieja conciencia de la humanidad hacia la nueva conciencia de luz. En estos tiempos la rejilla cristalina de GAIA se está purificando, y conforme se transmuta en luz, comienza a resonar en todos los corazones adormecidos una nueva melodía; la amada GAIA nos está invitando a despertar y liberar viejas improntas para dar lugar a las nuevas y a las que nos permitirán ascender hacia el humano de quinta dimensión.
El portal 11:11 es una puerta, una apertura hacia una nueva conciencia en la humanidad, es una energía que ya se vino gestando en el vientre de GAIA hace mucho tiempo, es una energía que se transformó en potencial en el mismo momento que decidimos crear ésta escuela “la tierra” y nuestras almas decidieron venir a encarnar como humanos.
El portal 11:11 es una puerta que vive en cada corazón humano, es la esencia divina que vive en el interior de cada uno y que está ahí para ser activada, para abrirla y dejar circular la energía que estaba adentro, tapada, escondida, oculta, y que de ahora en adelante, solo debemos dejar fluir.
El portal 11.11.11es una verdadera “oportunidad” para activar la luz que vive en nosotros, por ello digo que el portal vive en el interior de cada uno y está preparado para que nosotros, con nuestro libre albedrío, decidamos activarlo.
En estos días estuve pensando qué pasará con aquellas personas que ni siquiera saben acerca de éste maravilloso despertar, qué sentirán ese día… ¿sentirán algo especial?, ¿pasará algo luego del 11.11.11?… la respuesta que recibí del espíritu es que “ese día ya existe en un velo interdimensional, está en el ahora, y cuando lo manifestemos el 11 de Noviembre de 2011 en la cuarta dimensión, terminará de abrirse más fuertemente el nuevo potencial que tenemos como humanidad y nos dará el empujón y verdadera expansión para llegar al 2012 habiendo ascendido por sobre el mundo de las formas humanas y habiendo trascendido nuestros propios límites, disolviendo los juicios, debilitando el ego, permitiéndonos abrir el corazón y sentir que somos multidimensionales y permitir que esas dimensiones interactúen con todo nuestro ser”…
El 2012 será muy fuerte, la energía se manifestará cada vez más rápido. La misma velocidad con que viaja la información y el conocimiento en esta nueva era será la misma velocidad con que manifestaremos los cambios… “la energía se habrá acelerado llegando el 2012” nos dijo Kryon a través de uno de sus mensajes y enseñanzas.
¿Qué podemos hacer para vivir estos tiempos con el menor estrés posible?
Estamos recibiendo ondas energéticas de otros lugares del universo, las cuales nos están ayudando a avanzar, a activar nuestro ADN que permaneció dormido por mucho tiempo, y estas radiaciones interdimensionales a veces pueden generar molestias, malestar, sentimiento de vacío, de desconcierto, entre otras cosas más… porque nos están ayudando a liberar viejos implantes.
Mi consejo es permanecer conectados a la fuente, establecer una comunión con nuestro espíritu y yo superior, guías espirituales… para sentir en todo momento que estamos acompañados y que estamos siendo parte de la transición más grande que hemos dado como humanidad.
Pienso que es bueno saber eso: “estamos en período de transición” y a veces esa mediación suele ser un poco incómoda, sobre todo si aun no tenemos 100% la nueva energía manifestada en la tierra y en donde se está muriendo la vieja energía que vivió por miles de años encarnada en los seres humanos. Por ello hay que tener paciencia, saber que el trabajo que podamos realizar en nosotros mismos es el trabajo de luz que está ayudando a su vez a todos los seres en la humanidad y a su vez a GAIA.
Entregarnos, honrar el momento, buscar liberarnos de los viejos patrones, sanar nuestras angustias, tristezas, traumas, problemas del pasado, son necesarias en estos tiempos para colaborar con el paso hacia la luz.
Nos encontramos potencialmente destinados a transitar un camino puramente de luz, pero mientras estamos sacándonos las viejas capas en éste viaje y aún nos encontramos sin el viejo y sin el nuevo perfil de humano se puede generar un poco de desconcierto. Tener conciencia de que estamos “en el viaje” que nos conduce hacia el nuevo estadio puede brindarnos un poco de paz en medio de estos tiempos en que la información corre a la velocidad de la luz, y en donde lo que tecnológicamente hoy es nuevo mañana puede llegar a ser casi obsoleto en cuestiones de minutos.
Se trata de ir a adaptándonos a los cambios, subirnos a la energía de circulación (uno de los atributos de la era de acuario “la circulación de la energía”) y comprender con tranquilidad que toda esta transición nos está conduciendo a la nueva humanidad que viviremos en esta o en la próxima vida, que vivirán nuestros hijos, y que nosotros mismos viviremos cuando regresemos a la próxima encarnación… mientras tanto solo nos queda poner lo mejor de nosotros mismos, vivir “ahora” la nueva humanidad dentro nuestro, pero vivirla desde dentro de nuestro corazón, y es esa energía la que estará contagiando a más humanos que quizá aun no se han animado a ir en búsqueda de esa nueva vibración que hasta ahora resultaba desconocida para sus conciencias.
  • El portal 11.11.11 late en el corazón de GAIA,
  • El portal 11.11.11 vibra en la rejilla cristalina de la tierra
  • El portal 11.11.11 vive en el ADN interdimensional de cada ser humano, podemos elegir darle la espalda o activar la luz que todos juntos planificamos que se propagaría en estos tiempos, para abrir la puerta al CAMBIO y generar la llave que nos permitirá abrir la nueva humanidad que todos juntos deseamos co-crear llegando el 2012.
¡El tiempo es ahora!, no hay más nada que esperar, solo decidir ACCIONAR y activar la luz que siempre vivió, vive y vivirá en nosotros esperando ser despertada.
Así es, así es, así es.
María José Bayard
Este mensaje ha sido publicado gratuitamente con el fin amoroso y voluntad de elevar la conciencia espiritual del ser humano. Puedes difundir el mismo las veces que desees, siempre que se publique el texto completo mencionando a la autora y fuente:http://mariajosebayard.com/category/notas por lo tanto no se autoriza la circulación del mismo con fines económicos. ¡Muchas gracias!.

El arte de Bendecir - P. Pradervand


Bendecir significa desear y querer incondicionalmente -totalmente y sin reserva alguna- el bien ilimitado, para los demás y para los acontecimientos de la vida, haciéndolo aflorar de las fuentes más profundas y más íntimas de nuestro Ser.
Al despertar, bendice tu jornada, porque está ya desbordando una abundancia de bienes que tus bendiciones harán aparecer. Porque bendecir significa reconocer el bien infinito que forma parte integrante de la trama misma del universo. Ese bien lo único que espera es una seña tuya para poder manifestarse.
Al cruzarte con la gente por la calle, el auto, en tu lugar de trabajo, bendice a todos. La paz de tu bendición será la compañera de su camino, y el aura de su discreto perfume será una luz en su itinerario. Bendice a los que te encuentres, derrama tu bendición sobre su salud, su trabajo, su alegría, su relación con Dios, con ellos mismos y con los demás. Bendice a todos en todas las formas imaginables, porque esas bendiciones no sólo esparcen las semillas de la curación, sino que algún día brotarán como otras tantas flores de gozo en los espacios áridos de tu propia vida.
Bendice tu ciudad, tus gobernantes y a todos como los educadores, enfermeras, barrenderos, sacerdotes y prostitutas. Cuando alguien te muestre la menor agresividad, cólera o falta de bondad, responde con una bendición silenciosa. Bendice totalmente, sinceramente, gozosamente, porque esas bendiciones son un escudo que los protege de la ignorancia de sus maldades, y cambia de rumbo la flecha que te han disparado.
Bendecir significa desear y querer incondicionalmente, totalmente y sin reserva alguna el bien ilimitado –para los demás y para los acontecimientos de la vida- haciéndolo aflorar de las fuentes mas profundas y más íntimas de tu ser. Esto significa venerar y considerar con total admiración lo que es siempre un don del Creador, sean cuales fueren las apariencias. Quien sea afectado por tu bendición es un ser privilegiado, consagrado, entero. Bendecir, significa invocar la protección divina sobre alguien o sobre algo, pensar en él con profundo reconocimiento. Significa también llamar a la felicidad para que venga a él.
Bendecir significa reconocer una belleza omnipresente, oculta a los ojos materiales. Es activar la ley universal de la atracción que, desde el fondo del universo, traerá a vuestra vida exactamente lo que necesitas en el momento presente para crecer, avanzar y llenar tu vida de gozo.
Es imposible bendecir y juzgar al mismo tiempo. Mantén en ti ese deseo de bendecir como una incesante resonancia interior y como una perpetua plegaria silenciosa, porque de este modo serás de esas personas que son artesanos de la paz , y un día descubrirás por todas partes el rostro mismo de Dios.
Y por encima de todo, no te olvides de bendecir a esa persona maravillosa, absolutamente bella en su verdadera naturaleza y tan digna de amor, que eres tú mismo.

Tomado del libro "El arte de Bendecir" Pierre Pradervand

Los verdaderos milagros


Tres personas iban caminando por el bosque. Uno era un sabio con fama de hacer milagros, otro un poderoso terrateniente del lugar y el tercero, que iba detrás de ellos escuchando la conversación, era un joven estudiante, alumno del sabio.
El terrateniente comentó:
-Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa y que eres capaz de hacer milagros.
-Soy una persona vieja y cansada... ¿Cómo crees que yo podría hacer milagros?, respondió el sabio.
-Me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos. Esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso.
-¡Ah! ¿Te refieres a eso?, dijo el sabio.
-Tú mismo lo has dicho, esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso, no un viejo como yo. Esos milagros los hace Dios, yo sólo le pido a Él que le conceda un favor al enfermo, o al ciego; todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo.
-Yo quiero tener la misma fe que tú, para poder realizar los milagros que haces. Muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios.
-¿Volvió a salir el sol esta mañana? preguntó el sabio.
-¡Claro que sí!, exclamó el poderoso terrateniente.
-Pues ahí tienes el milagro de la luz.
-No, yo quiero ver un verdadero milagro, haz que se oculte el sol, saca agua de una piedra, sana a un animal herido tocándole con tu mano. Algo así quiero ver.
-¿Quieres un verdadero milagro? ¿No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?".
-Sí, fue un varón y es mi primogénito, respondió el terrateniente.
-Ahí tienes el segundo milagro, el milagro de la vida.
-Sabio, tú no me entiendes, quiero ver un verdadero milagro.
-Fíjate bien, estamos en época de cosecha, ¿No hay trigo dónde hace unos meses sólo había tierra?
-Sí, igual que todos los años.
-Pues ahí tienes el tercer milagro.
-Creo que no me he explicado bien, lo que yo quiero... el sabio le interrumpió.
-Te has explicado bien, pero yo ya he hecho todo lo que podía hacer por ti. Si no encontraste lo que buscabas, lamento desilusionarte, pero no puedo hacer más.
El poderoso terrateniente se retiró muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba.
Cuando el poderoso terrateniente estaba lejos, el sabio se dirigió a la orilla del camino, tomó a un conejo enfermo y herido, sopló sobre él y sus heridas quedaron curadas; el joven estaba algo desconcertado.
El joven dijo: Maestro, te he visto hacer milagros como éste casi todos los días, ¿Por qué te negaste a mostrarle uno al caballero?, ¿Por qué lo haces ahora que no puede verlo?
-Lo que él buscaba no era un milagro, era un espectáculo. Le mostré tres milagros y no pudo apreciarlos. Para ser maestro, primero hay que ser alumno.
“No puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día. El día que aprendas a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en tu vida, ese día comprenderás que no necesitas más milagros que los que Dios te da todos los días sin que tú se los hayas pedido”

La mente del no-lo-sé.


Mira alrededor tuyo y deja que tu imaginación vague de una cosa a otra. Después de unos instantes, posa tu vista en un objeto y pregúntate "¿qué es eso" No le des un nombre, respóndete: "No lo sé".
Intenta nuevamente. Y trata de sentir con tu corazón la presencia del objeto.
La mente del no-lo-sé es una mente abierta. Alienta a que miremos más allá de las etiquetas que sujetan a nuestras percepciones. De esta manera, aprenderás a ver las cosas y reconocerás lo que ignoras. Tu percepción se tornará más ligera.
Porque en comparación con lo que deberíamos ser, es como si estuvieramos despiertos a medias. Solamente utilizamos una pequeña porción de nuestros recursos físicos y mentales.
El ser humano está dotado de fuerzas múltiples y complejas, que casi nunca sabe emplear. Anímate a reconocer lo desconocido de cada objeto y un mundo nuevo se abrirá ante tí.
Lao Tsé

miércoles, 23 de noviembre de 2011

"Os aseguro que, si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entrareis en el Reino de los Cielos" (Mt.18,3)




Cuando mira uno los ojos de un niño, lo primero que llama la atención es su inocencia: su deliciosa incapacidad para mentir, para refugiarse tras de una máscara o para aparentar ser lo que no es. En este sentido, el niño es exactamente igual que el resto de la naturaleza. Un perro es un perro; una rosa, una rosa; una estrella, una estrella. Todas las cosas son, simple y llanamente, lo que son. sólo el ser humano adulto es capaz de ser una cosa y fingir ser otra diferente. Cuando una persona mayor castiga a un niño por decir la verdad, por revelar lo que piensa y siente, el niño aprende a disimular y comienza a perder su inocencia. Y no tardará en engrosar las filas de las innumerables personas que reconocen perplejas no saber quienes son, porque, habiendo ocultado durante tanto tiempo a los demás la verdad sobre sí mismas, acaban ocultándosela a sí mismas. ¿Cuánto de la inocencia de tu infancia conservas todavía? ¿Existe alguien hoy en cuya presencia puedas ser simple y totalmente tú mismo, tan indefensamente sincero e inocente como un niño?

Pero hay otra manera muy sutil de perder la inocencia de la infancia: cuando el niño se contagia del deseo de ser alguien. Contempla la multitud increíble de personas que se aferran con toda su alma, no por llegar a ser lo que la naturaleza quiere que sean -músicos, cocineros, mecánicos, carpinteros, jardineros, inventores...- sino por llegar a ser "alguien"; por llegar a ser personas felices, famosas, poderosas...; por llegar a ser algo que les suponga, no mera y pacífica autorrealización, sino glorificación y agigantamiento de su propia imagen. Nos hallamos, en este caso, ante personas que han perdido su inocencia porque han escogido no ser ellas mismas, sino destacar y darse importancia, aunque no sea más que a sus propios ojos. Fíjate en tu vida diaria. ¿Hay en ella un sólo pensamiento, palabra o acción que no estén corrompidos por el deseo de ser alguien, aun cuando sólo pretendas ser un santo desconocido para todos, menos para ti mismo? El niño, como el animal inocente, deja en manos de su propia naturaleza el ser simple y llanamente lo que es. Y, al igual que el niño, también aquellos adultos que han preservado su inocencia se abandonan al impulso de la naturaleza o al destino, sin pensar siquiera en "ser alguien" o en impresionar a los demás; pero, a diferencia del niño, se fían, no del instinto, sino de la continua consciencia de todo cuanto sucede en ellos y en su entorno; una consciencia que les protege del mal y produce el crecimiento deseado para ellos por la naturaleza, no el ideado por sus respectivos y ambiciosos egos.

Existe además otro modo de corromper la inocencia de la infancia por parte de los adultos, y consiste en enseñar al niño a imitar a alguien. En el momento en que hagas del niño una copia exacta de alguien, en ese mismo momento extingues la chispa de originalidad con que el niño ha venido al mundo. En el momento en que optas por ser como otra persona, por muy grande o santa que sea, en ese mismo momento prostituyes tu propio ser. No deja de ser triste pensar en la chispa divina de singularidad que hay en tu interior y que ha quedado sepultada por capas y más capas de miedo. Miedo a ser ridiculizado o rechazado si en algún momento te atreves a ser tú mismo y te niegas a adaptar mecánicamente a la de los demás tu forma de vestir, de obrar, de pensar... Y observa cómo es precisamente eso lo que haces: adaptarte, no sólo porque se refiere a tus acciones y pensamientos, sino incluso en lo que respecta a tus reacciones, emociones, actitudes, valores... De hecho, no te atreves a evadirte de esa "prostitución" y recuperar tu inocencia original. Ése es el precio que tienes que pagar para conseguir el pasaporte de la aceptación por parte de tu sociedad o de la organización en la que te mueves. Y así es como entras irremediablemente en el mundo de la insinceridad y del control y te ves exiliado del Reino, propio de la inocencia de la infancia.

Y una última y sutilísima forma de destruir tu inocencia consiste en competir y compararte con los demás, con lo cual canjeas tu ingenua sencillez por la ambición de ser tan bueno o incluso mejor que otra persona determinada. Fíjate bien: la razón por la que el niño es capaz de preservar su inocencia y vivir, como el resto de la creación, en la felicidad del Reino, es porque no ha sido absorbido por lo que llamamos "el mundo", esa región de oscuridad habitada por adultos que emplean sus vidas, no en vivir, sino en buscar el aplauso y la admiración; no en ser pacíficamente ellos mismos, sino en compararse y competir neuróticamente, afanándose por conseguir algo tan vacío como el éxito y la fama, aun cuando esto sólo pueda obtenerse a costa de derrotar, humillar y destruir al prójimo. Si te permitieras sentir realmente el dolor de este verdadero infierno en la tierra, tal vez te sublevarías interiormente y experimentarías una repugnancia tan intensa que haría que se rompieran las cadenas de dependencia y de engaño que se han formado en torno a tu alma, y podrías escapar al reino de la inocencia, donde habitan los místicos y los niños.